23 jun. 2017

James Joyce - Los muertos


James Joyce - Los muertos

Uno de los máximos exponentes del impulso renovador de la prosa que se dio a principios de siglo y que dejó una impronta indeleble en la literatura posterior es James Joyce (1882-1941), autor de la novela Ulises, uno de los hitos literarios del siglo XX. Incluido en Dublineses —colección de quince relatos centrados en su ciudad natal, Dublín, que tiene como objetivo «denunciar el alma de esa hemiplejía o parálisis que algunos llaman ciudad»—, Los muertos constituye una pequeña obra maestra de la narrativa contemporánea.

Herman Melville - Bartleby, el escribiente


Herman Melville - Bartleby, el escribiente

Bartleby, el escribiente es una de las narraciones más originales y conmovedoras de la historia de la literatura. Melville escribió este relato a mediados del siglo XIX, pero por él no parece haber pasado el tiempo. Nos cuenta la historia de un peculiar copista que trabaja en una oficina de Wall Street. Un día, de repente, deja de escribir amparándose en su famosa fórmula: «Preferiría no hacerlo».

Nadie sabe de dónde viene este escribiente, prefiere no decirlo, y su futuro es incierto pues prefiere no hacer nada que altere su situación. El abogado, que es el narrador, no sabe cómo actuar ante esta rebeldía, pero al mismo tiempo se siente atraído por tan misteriosa actitud. Su compasión hacia el escribiente, un empleado que no cumple ninguna de sus órdenes, hace de este personaje un ser tan extraño como el propio Bartleby. El libro está ilustrado por Javier Zabala, Premio Nacional de Ilustración 2005.

Henri Bergson - La evolución creadora


Henri Bergson - La evolución creadora

En este libro Bergson defiende, como indica el título, que el tiempo mismo es por naturaleza creativo, impugnando por tanto las teorías que ven en la evolución de las especies una acumulación de engranajes físicos- químicos- matemáticos, pero también al otro “bando”, el de los que desdeñan la materialidad física, por tratarse de algo aleatorio, caprichoso, y por tanto gratuito, yendo a refugiarse (hágase un grave silencio) en la oh Metafísica, elevada religión al alcance de unos pocos. La piedra angular del pensamiento de Bergson es que las instancias espacio y tiempo no existen separadamente sino que hay un único movimiento, lo que él llama la duración, y las formas que ésta adopta, y esa duración es la cosa misma en la que hay que instalarse. ¿Su instrumento filosófico? La intuición. Lo racional falsifica, adultera, da gato por liebre a la menor oportunidad porque una vez conceptualizado cualquier hecho, la parda eminencia tiene una funesta tendencia a trabajar a partir de sus conceptos en vez de seguir ceñido a las cosas en sí.

Thomas Hobbes - Leviatán


Thomas Hobbes - Leviatán

Obra capital del pensamiento político occidental, el Leviatán o la materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil contiene la teoría del Estado de Thomas Hobbes, concebido metafóricamente como la gran bestia bíblica, máquina poderosa y monstruo devorador de los individuos. El Estado hobbesiano lo decide todo: es un sistema que representa la concepción autoritaria y absolutista, basada tanto en el principio de la igualdad como en un pesimismo total ante la naturaleza humana. La concepción política de Hobbes, inicialmente de inspiración promonárquica, está dominada por el mecanicismo naturalista y la afirrmación del poder omnímodo del Estado, originalmente concebido como un correctivo a la disolución política motivada por las pasiones antisociales del hombre.

Arthur Schopenhauer - El arte de hacerse respetar


Arthur Schopenhauer - El arte de hacerse respetar

El arte de hacerse respetar o, como lo llamaba el propio Arthur Schopenhauer (1788-1860), Tratado sobre el honor se presenta como un prontuario cuya intención, más que puramente especulativa o teórica, es la de proponer un instrumento de sabiduría práctica. Inspirado a menudo en episodios vividos por el propio filósofo y redactado con una mordacidad que a ratos lo aproxima a su coetáneo De Quincey, Schopenhauer se revela en este opúsculo como paladín de los derechos de la razón frente al oscurantismo y el conservadurismo que impiden consolidarla en la sociedad. «Las cuestiones relativas al honor y la honorabilidad escribe en su introducción Franco Volpi, autor de la edición se perciben todavía hoy unánimemente como algo importante, persiguiéndose todavía delitos contra el honor como la injuria y la difamación. Schopenhauer sabe dirigirse a todas aquellas personas que, hoy como ayer, desean encontrar los recursos más idóneos para hacerse respetar en la vida».

Giordano Bruno - De los vínculos en general


Giordano Bruno - De los vínculos en general

De los vínculos en general despliega el funcionamiento efectivo de los lazos dinámicos, más bien fuerzas vinculantes que vínculos completamente hechos, y alumbra el influjo del amor universal (amor de Cupido), en tanto fuerza inmanente que atraviesa todas las relaciones. De lo microfísico a lo macrosocial, el De vinculis puede servir como un potente texto-herramienta de filosofía política para pensar-intervenir las formas actuales del vínculo.

Walter Benjamin - Calle de sentido único


Benjamin Walter, DESCARGA DE LIBROS COMPLETOS,

La prosa breve de Walter Benjamin hace mucho tiempo que forma parte del canon de los clásicos modernos. Ya se trate de un sello, de una alfombra persa o de un tiovivo, incluso los fenómenos más insignificantes pueden ser objeto de la famosa imaginación intelectual de Benjamin, en busca de una comprensión más profunda del siglo XX. En cada fragmento de esta obra se perciben las amenazas y catástrofes de la época… pero, al mismo tiempo, también la esperanza profunda de que todo sea, algún día, distinto y mejor.

En la época actual en la que se publican con profusión las obras de pensadores fundamentales como Walter Benjamin, resulta muy oportuna la aparición de esta pequeña, pero gran obra, pues puede convertirse en un camino iniciático para entrar en el complejo pensamiento del gran filósofo alemán, cuyas reflexiones iluminan nuestro tiempo.

William Shakespeare - Sonetos de Shakespeare Shakespeare's Sonnets (2. edición)


William Shakespeare - Sonetos de Shakespeare Shakespeare's Sonnets (2. edición)

Los Sonetos de Shakespeare son una de las cumbres de la poesía lírica de todos los tiempos. Cuatrocientos años después de ver la luz, la modernidad de estos textos sigue resultando sorprendente, y el enfoque singular del bardo de Stratford los ha dotado para siempre de un halo de misterio.

En los sonetos asistimos a una suerte de representación dramática en la que una voz meditativa va desgranando, en su lucha contra el tiempo, los vaivenes del afecto y de la pasión, de la amistad y del amor, del anhelo y del desengaño. En esa percepción múltiple del teatro de los sentimientos se dan cita los motivos más diversos, tratados con la profundidad y el aliento poético inconfundible del hombre de las mil caras que fue William Shakespeare.

22 jun. 2017

Bruno Bettelheim - Los tres cerditos




Principio del placer frente a principio de la realidad

El mito de Hércules trata de la elección entre el principio del placer y el principio de la realidad. El cuento de «Los tres cerditos» se basa también en el mismo tema. 

Historias como la de «Los tres cerditos» son muy apreciadas por los niños por encima de todos los cuentos «realistas», especialmente si el narrador las presenta con sentimiento. Los niños quedan extasiados si se representa ante ellos la escena de los soplidos y resoplidos del lobo ante la puerta del cerdito. «Los tres cerditos» enseña al niño pequeño, de forma agradable y dramática a la vez, que no debemos ser perezosos ni tomarnos las cosas a la ligera, porque, si lo hacemos, podemos perecer. Los planes y previsiones inteligentes combinados con el arduo trabajo nos harán vencer incluso a nuestro enemigo más feroz: el lobo. Esta historia nos muestra, también, las ventajas que comporta el crecimiento, puesto que al tercer cerdito, que es el más listo, lo pintan normalmente como el mayor y el más grande. 

Las casas que construyen los tres cerditos son símbolos del progreso en la historia del hombre: desde una choza sin estabilidad alguna, a una de madera, llegando finalmente a la sólida casa de ladrillos. Desde el punto de vista interno, las acciones de los cerditos muestran el progreso desde la personalidad dominada por el ello hasta la personalidad influenciada por el super-yo, pero controlada esencialmente por el yo. 

El más pequeño de los tres cerditos construye su casa con paja y sin cuidado alguno; el segundo utiliza troncos, pero ambos completan su refugio lo más rápido que pueden y sin el menor esfuerzo, pudiendo así jugar el resto del día. Al vivir de acuerdo con el principio del placer, los dos cerditos pequeños buscan la gratificación inmediata sin pensar en absoluto en el futuro ni en los peligros que implica la realidad, aunque el mediano dé muestras de madurez al intentar construir una casa algo más sustancial que el pequeño. 

De los tres tan sólo el mayor ha aprendido a comportarse según el principio de la realidad: es capaz de posponer su deseo de jugar, y actúa de acuerdo con su capacidad para prever lo que puede ocurrir en el futuro, incluso es capaz de predecir correctamente la conducto del lobo, del enemigo o extraño que intenta seducirnos y atraparnos; por esta razón, el tercer cerdito puede vencer a fuerzas mucho más poderosas y feroces que él. El lobo destructor y salvaje representa las fuerzas asociales, inconscientes y devoradoras contra las que tenemos que aprender a protegernos, y a las que uno puede derrotar con la energía del propio yo.

«Los tres cerditos» causa en los niños un impacto mucho mayor que la fábula de Esopo «La cigarra y la hormiga», semejante pero claramente moralista. En dicha fábula, una cigarra, que se está muriendo de hambre en invierno, pide a una hormiga el alimento que, durante todo el verano, ha estado recogiendo laboriosamente. Ésta pregunta a la cigarra qué ha hecho durante todo el verano, y al enterarse de que había estado cantando, sin preocuparse de trabajar, le niega su ayuda, aduciendo: «Ya que pudiste cantar durante todo el verano, puedes también bailar durante el invierno». 

Este es un final típico de las fábulas que son, igualmente, cuentos populares que han ido pasando de generación en generación. «Una fábula es, en su estado original, una narración en la que, con fines moralistas, unos seres irracionales, y a veces inanimados, actúan y hablan como si tuvieran intereses y pasiones humanas» (Samuel Johnson). Ya sea de modo beato o divirtiéndonos, las fábulas afirman siempre, y explícitamente, verdades morales; no hay ningún significado oculto, no queda nada para nuestra imaginación. 

Por el contrario, el cuento de hadas deja cualquier decisión en nuestras manos, incluso la posibilidad de no tomar decisión alguna. Depende de nosotros si queremos aplicar algo del cuento a la vida real o, simplemente, regocijarnos con los sucesos fantásticos que nos relata. Nuestra propia satisfacción es lo que nos lleva a responder, en la diversión, a los significados ocultos, relacionándolos con nuestra experiencia de la vida y con nuestro actual estado de desarrollo personal. 

La comparación de «Los tres cerditos» con «La cigarra y la hormiga» acentúa las diferencias entre el cuento de hadas y la fábula. La cigarra, al igual que los cerditos y el niño mismo, se dedica a jugar sin preocuparse lo más mínimo por el futuro. En ambas historias, el niño se identifica con los animales (pues sólo un hipócrita podría identificarse con la odiosa hormiga, del mismo modo que únicamente un niño mentalmente enfermo se identificaría con el lobo); no obstante, después de proyectarse en la cigarra, no queda ya ninguna esperanza para el niño, según la fábula. Relegada al principio del placer, la cigarra no puede esperar más que la perdición; se trata de una situación de «dos alternativas», en la que, una vez hecha la elección, las cosas permanecen invariables para siempre. 

Sin embargo, el hecho de identificarse con los cerditos del cuento nos enseña que existe una evolución; posibilidades de progreso desde el principio del placer hasta el principio de la realidad, que, después de todo, no es más que una modificación del primero. La historia de los tres cerditos aconseja una transformación en la que gran parte del placer permanece reprimida, puesto que ahora la satisfacción se busca respetando las demandas de la realidad. El tercer cerdito, listo y juguetón, engaña al lobo varias veces: primero, cuando éste intenta, en tres ocasiones, atraer al cerdito fuera de la seguridad de su casa, apelando a sus deseos orales y proponiéndole excursiones en las que ambos encontrarán deliciosos manjares. El lobo intenta persuadir al cerdito diciéndole que podrían robar primero nabos, luego manzanas y, más tarde, incluso visitar a un hada. 

Sólo después de fracasar en estos intentos, el lobo trata de entrar para matarlo. Pero para ello ha de penetrar en la casa del cerdito, que vuelve a vencer, pues el lobo se desliza por la chimenea hasta caer en agua hirviendo y quedar convertido en carne cocida para el cerdito. Se ha hecho justicia: el lobo, que ha devorado a los otros dos cerditos y quería devorar también al tercero, termina siendo comida para este último. 

Así, además de dar esperanzas al niño, al que durante toda la historia se ha invitado a identificarse con uno de los protagonistas, se le muestra que, desarrollando su inteligencia, puede vencer a contrincantes mucho más fuertes que él. 

De acuerdo con el primitivo (e infantil) sentido de justicia, sólo son destruidos aquellos que han hecho algo realmente malo, sin embargo la fábula parece decirnos que es erróneo disfrutar de la vida cuándo resulta satisfactoria, como en verano. Todavía peor, en esta fábula la hormiga se convierte en un animal odioso, sin ningún tipo de compasión por el sufrimiento de la cigarra, y aquélla es la figura que el niño debe tomar como ejemplo. 

Por el contrario, el lobo es, evidentemente, un animal malo porque desea destruir. La maldad del lobo es algo que el niño reconoce en su propio interior: su deseo de devorar, y sus consecuencias, es decir, la angustia ante la posibilidad de experimentar en sí mismo igual destino. Así pues, el lobo es una externalización, una proyección de la maldad del propio niño; y la historia muestra cómo ésta puede manejarse de modo constructivo. 

Las distintas excursiones en las que el cerdito mayor obtiene comida de modo honesto suelen olvidarse fácilmente, pero constituyen una parte importante de la historia, ya que ponen de manifiesto la diferencia existente entre comer y devorar. El niño, inconscientemente, la asimila como la diferencia que hay entre el principio del placer descontrolado, cuando uno quiere devorarlo todo en seguida, ignorando las consecuencias, y el principio de la realidad, según el cual se consiguen alimentos de manera inteligente. El mayor de los cerditos se levanta temprano para traer a casa los dulces antes de que el lobo aparezca en escena. ¿Cómo se puede demostrar mejor en qué consiste y cuál es el valor de actuar según el principio de la realidad, sino presentando al cerdito, que se levanta pronto por la mañana para asegurarse la deliciosa comida y evita, así, los malvados deseos del lobo? 

Normalmente, en los cuentos de hadas es el niño más pequeño quien al final se alza victorioso, aunque en un primer momento le creamos insignificante y lo menospreciemos. «Los tres cerditos» se sale de esta norma, al ser el mayor quien, a lo largo de todo el cuento, muestra ser superior a los otros dos. Podemos encontrar una explicación al hecho de que los tres cerditos sean «pequeños» e inmaduros, como lo es el propio niño. Éste se identifica progresivamente con cada uno de ellos y reconoce la evolución de esta identidad. «Los tres cerditos» es un cuento de hadas por su final feliz, y porque el lobo recibe lo que se merece. 

El sentimiento de la equidad del niño queda satisfecho cuando el lobo recibe su castigo, pero se ofende su sentido de la justicia al dejar morir de hambre a la cigarra, aunque ésta no hiciera nada malo. Los tres cerditos representan los distintos estadios del desarrollo humano, y, por esta razón, la desaparición de los dos primeros cerditos no es traumática; el niño comprende, inconscientemente, que tenemos que despojarnos de nuestras primeras formas de existencia si queremos trascender a otras superiores. Al hablar a los niños del cuento de «Los tres cerditos», encontramos sólo regocijo en cuanto al merecido castigo del lobo y la astuta victoria del cerdito mayor; no se manifiesta dolor alguno por el destino de los dos pequeños. Incluso un niño de corta edad puede comprender que los tres cerditos no son más que uno solo en sus distintas etapas, cosa que adivinamos por sus respuestas al lobo, utilizando exactamente las mismas palabras: «No, no, no, que me vas a comer». Si sobrevivimos únicamente en una forma superior de identidad, es porque así debe ser. 

«Los tres cerditos» guía el pensamiento del niño en cuanto a su propio desarrollo sin decirle nunca lo que debería hacer, permitiendo que el niño extraiga sus propias conclusiones. Este método contribuye a la maduración, mientras que si explicamos al niño lo que debe hacer lo único que conseguimos es sustituir la esclavitud de su inmadurez por la servidumbre que implica seguir las órdenes de los adultos.


En algunas versiones más recientes los dos cerditos pequeños sobreviven, lo cual despoja al cuento de su impacto original. Existen algunas modificaciones en que los cerditos poseen un nombre, cosa que disminuye la posibilidad de que el niño los considere como representaciones de los tres estadios de desarrollo. Por otra parte, algunas versiones afirman que la búsqueda del placer impidió que los cerditos pequeños construyeran sus casas más sólidas, y, por lo tanto, más seguras; el más pequeño hace su refugio de barro porque resulta muy agradable revolcarse en él, mientras que el segundo cerdito se sirve de coles para construir su vivienda porque le encanta comerlas.

En Psicoanálisis de los cuentos de hadas
© Francois Leclaire/Sygma/CORBIS

Henry D. Thoreau - Desobediencia civil y otros escritos


Henry D. Thoreau - Desobediencia civil y otros escritos

Figura singular y enemiga de convenciones, el estadounidense Henry D. Thoreau (1817-1862) desarrolló una obra fértil y heterogénea impregnada de un individualismo y de una integridad radicales. Si su obra más conocida, «Walden», fue el resultado de su voluntad de experimentar la libertad y la vida autosuficiente en la naturaleza, en sus «Diarios», ensayos y conferencias fue consignando su propia construcción como persona. Su ideología fue heterodoxa, radical, casi libertaria, antiimperialista y antiesclavista, y su influencia en los movimientos contemporáneos de desobediencia civil, desde Gandhi a nuestros días, ha sido enorme. De su discurso, tan firme como revolucionario, y que por otro lado, lejos de haber perdido actualidad, se revela hoy más que nunca como un referente para una sociedad asustada y secuestrada por poderes tan difusos como sospechosos, son excelente muestra los cuatro ensayos reunidos en este volumen —«Una vida sin principios», «Desobediencia civil», «La esclavitud en Massachusetts» y «Apología del capitán John Brown»— que la introducción de Juan José Coy ayuda a situar en el contexto oportuno.

James George Frazer - La rama dorada


James George Frazer - La rama dorada

James George Frazer (1854-1941), originario de Glasgow, Escocia, profesor y socio del Colegio de Estudios Sociales y Antropológicos de la Universidad de Cambridge, publicó en 1890 su primera versión de La rama dorada. Magia y religión en dos volúmenes. La segunda edición (1907-1915) creció hasta alcanzar los doce tomos que finalmente redujo a uno en 1922, que fue traducido al español y publicado por el Fondo de Cultura Económica en 1944. A partir de entonces, las reimpresiones han sido continuas. El libro de Frazer debe su éxito a que ha hecho comprensible a la mentalidad occidental una amplia gama de usos y costumbres primitivas, descritas a su vez en un estilo que no está lejano del de la literatura.

La rama dorada tiene raíces mágicas y poéticas, es mencionada por Virgilio en una de sus poesías y, posteriormente, el pintor inglés Turner pintó el paisaje del lago del bosque de Nemi, Italia, llamado también 'el espejo de Diana' y, siguiendo la leyenda narrada por Virgilio, tituló a su cuadro La rama dorada.

Como es común, tras la belleza del lago, del cuadro de Turner y de la poesía de Virgilio, se esconde el primitivismo: en el bosque que rodea al lago merodeaba, según las leyendas de la Antigüedad, un sacerdote del culto de Diana armado con una espada y que mataba a quien se atreviera a penetrar en el bosque.

Frazer inició la escritura de este libro para explicar y explicarse el porqué de esta leyenda: el resultado superó sus aspiraciones: no sólo descubrió la trama oculta por la leyenda sino que, al mismo tiempo, delineó una teoría sobre las formas que fue adquiriendo el conocimiento.

Rainer Maria Rilke - Rodin


Descarga: Rainer Maria Rilke - Rodin

París, Rodin y un encargo se le antojan a Rilke las soluciones en una época llena de dificultades económicas y personales. El estímulo de Rodin «Hay que trabajar y sólo trabajar» y un puesto como secretario con alojamiento en su casa de Meudon traducirán el conflicto interior del poeta en una divisa que hará fortuna en su obra: transformar la angustia en «cosas» de arte. Libro-himno, pues, al Viejo soberano. Tributo de admiración hacia la figura y la obra del escultor, pero también oportunidad para incorporar la disciplina, el oficio y el trabajo a su propio quehacer poético. Su poesía de «porcelana» había de transformarse en «mármol», dijo Musil. Y serán la contemplación paciente de las cosas y el rigor de observación del maestro los que propicien con esta obra el inicio de la etapa media del poeta, la del «decir objetivo» y el «poema-cosa» de los Nuevos poemas.

19 jun. 2017

César Aira - La aparición de un oso




Había un oso haciendo estragos en las aldeas más cercanas a la montaña (y ésta era la más cercana de todas), un oso grande, ferocísimo y grotesco. Había habido una alarma, dos semanas atrás, y hasta el momento seguían en la misma posición de incertidumbre.

—Es irrisorio —dijo Lu Hsin—. ¿Cómo no encontrar a una bestia de semejante tamaño? ¡En dos semanas!

El extranjero apoyaba a Hua:

—Pueden disimularse perfectamente en un montón de hojas.

—Señor —dijo Lu con cierta severidad—: no estamos hablando de un montón de hojas.

Recordó en ese momento que él había preparado un comentario, años atrás, para una obra antigua, escrita por un anónimo provincial en los albores de las Cinco Dinastías. Era un librito que se llamaba Los 52 modos de atrapar al oso. Lu había redactado un prólogo, algunas notas, y un apéndice ligeramente más científico que el texto, que era una fantasía no desprovista de buenas ideas., El mismo lo había hecho imprimir, un pequeño folleto, del que tenía todavía algunos ejemplares en la casa (y el librero Pía tenía todo el resto de la edición, si es que no la había botado). Ahora podrían desempolvarlos aprovechando la oportunidad... Pero qué lamentable, bien pensado, era que hubiese que esperar la aparición de un oso, de un oso de verdad, para vender una obra literaria.


En Una novela china
Imagen: © Ricardo Ceppi/Corbis